domingo, 16 de noviembre de 2014

EL DERECHO DE LOS AJENOS (NIÑO)

    Esta entrada se llama el derecho de los ajenos. ¿Quiénes son los ajenos?, quizás algunos que no conocemos, o todos lo seamos en algún momento de nuestra vida jurídica. Los ajenos son aquellas personas cuya vida,  generalmente,  no se encuentra regulada y protegida por el infalible brazo del derecho. Una de mis críticas habituales es que se enfatiza en aprobar e incorporar hermosos instrumentos internacionales que, para muchas personas, no representarán cambio alguno en su vida cotidiana, muchas veces penosa. He escrito una breve historia, ficticia, que gira en torno a Martín, un niño, que debe trabajar y abandonar el colegio para ayudar a su madre y hermanos. Me parece importante bajar a la realidad tanta teoría, si bien la historia descansa en mi imaginación. Una realidad que muchos niños viven a diario, donde deben trabajar, no pueden asistir al colegio, estar con sus amigos ni familia, crecen a los golpes, rodeados de violencia,  y se acostumbran a vivir una historia que, por su edad, no debería corresponderles.
    En este caso usaré como contraposición la Convención de los Derechos del Niño, incorporada con jerarquía constitucional por el famoso artículo 75 inciso 22 de nuestra carta magna. En particular: El artículo 6 inciso 2 que conmina a los estados a que garanticen la supervivencia y desarrollo del niño, el artículo 18, inciso 1,  que prevé la incumbencia necesaria de los padres del niño en su desarrollo teniendo en cuenta su interés superior, el articulo 19 inciso 1, que dispone que los estados deberán tomar las medidas conducentes para proteger al niño contra malos tratos, físicos o mentales, descuidos o negligencia, de sus padres o las personas que los tengan bajo su cargo. Muy especialmente, el artículo 28, que consagra el derecho a la educación, el artículo 31 que dispone que los niños tendrán derecho a esparcirse, divertirse, acorde a su edad y en particular, el artículo 32, que repele toda explotación económica y el desarrollo de trabajos peligrosos o que entorpezcan la educación del niño. También cabe citar el artículo 36 que rechaza todo tipo de explotación contra el niño,
   Hecho esta introducción, disfruten, o padezcan, la historia de Martín.

                                                                    NIÑO

   Suena el despertador y martín, de 11 años de edad, se levanta de su cama. Como todos los días, mira por su ventana para ver que suerte le ha deparado el clima, en esta ocasión hay nubes, todavía rosáceas pues son las siete de aquella mañana de Julio y el sol no ha salido. Se dirige a otra habitación donde habitualmente desayuna con su familia...le llaman comedor diario. Su madre no lo saluda, lo mira con algo de compasión y apoya sobre la mesa, cubierta con un mantel plástico, una tasa de mate cocido. Que disfrute su desayuno, de hecho Martín lo hace, pues no tendrá demasiada comida para enfrentar su gélida realidad. Esos breves minutos de intimidad, calma y tranquilidad, escuchando a las primeras aves mañaneras hacen que la vida tenga sentido, pronto sus hermanos más chicos se habrán despertado, José de 8, María de 7 y Kevin de 5. Su madre maquilla sus circunstancias con algo de humor, cuando sus hermanos más chicos están en la mesa, les cuenta chistes o sube el volumen del televisor de 20 pulgadas, aquel Telefunken carcomido por los años pero que tantas batallas ha soportado. Martín piensa: Por qué no es así conmigo, habré hecho algo mal?, se repite una y otra vez, a cada paso, cada día en aquellas jornadas que parecen no tener fin.

   Son las siete y media de la mañana, martín es despedido fríamente por su madre, que le da un beso en su cabeza, uno de aquellos besos donde la persona apoya sus labios en señal de compromiso pero no imprime un céntimo de afecto. El niño comienza a recorrer el camino habitual para ir del Barrio Belgrano, situado en las afueras de Mar del Plata, hasta la parada de colectivos que lo llevará al centro. Le divierte, en invierno, ver como la escarcha se abre paso con cada pisada, una y otra vez, como si el hielo le tuviese algo de respeto, también se detiene a unas cuadras de su hogar para ver a una joven algo mayor, pero que le atrae mucho a Martín. No piensen que es demasiado mayor, tendrá unos 14 años, siempre con el cabello recogido, abrigada con una prenda elegante cuyo nombre Martín no supo expresarme, va al colegio, me comenta el niño, como yo querría, agrega, para estar con ella y con los amigos que ya no veo. El colectivo se acerca, Martín saca su tarjeta, cargada el día anterior y se presta a tomarlo...ha comenzado su viaje habitual.

   Ya en el centro, exactamente en la Avenida Luro e Independencia, Martín siente que ha pisado tierra enemiga. No por la gente, sino porque cada vez que da el primer paso fuera de su barrio, al bajar del colectivo, recuerda a su madre, su frialdad, su inexistente afecto e insensibilidad. En ese instante que se petrifica,  se hacen manifiestos (tanto que casi los escucha) los ruegos de la mujer para que Martín deje el colegio: "Vos tenes que ayudar, ya estás grandecito, tus hermanos necesitan comer"... ha comenzado el día.



   Martín me ha comentado que lleva una mochila, pequeño detalle que debí haber mencionado antes. En ella, porta unos cincuenta paquetes de carilina, productos destinados a vender en la vía pública. Tiene algunos sitios predilectos, en especial cafés, sobre todo si tienen mesas afuera y hay valientes que, pese al clima hostil, apetecen desayunar fuera del café. Se dirige a un bar reconocido, ubicado en la diagonal y Rivadavia, al lado de una gran farmacia, ve que ha tenido suerte pues, al menos, hay tres mesas ocupadas. En una había dos señoras, en otra un hombre de unos sesenta años leyendo el diario y en la última una joven mujer. Se acerca a las señoras que, con un carácter agresivo y una mirada prejuiciosa le dicen, casi al unísono, que no las moleste: "No ves que estamos desayunando", le dice una, la otra, con algo más de piedad "No queremos, gracias", el peso del rechazo es duro, pero peor el del desprecio, tanto que decide no acercarse al hombre que está leyendo el diario ya que ha tenido malas experiencias interrupiendo gente. La joven solitaria lo llama, quizás compungida por lo que acaba de escuchar, Martín toma un paquete de carilinas y le dice que cada paquete está 4 pesos, la chica le da 5 y no acepta las carilinas, a Martín no le gusta pedir, sabe que si ha dejado la escuela y se pasa el día deambulando, que sea al menos para trabajar, de todos modos la joven insiste tanto que quebranta la voluntad de Martín, acostumbrado a este tipo de actitudes. Se acerca el mediodía y ya ha pasado por varios cafés, en algunos mejor recibido que en otros, hay uno en particular donde el encargado siempre lo echa, por lo que Martín debe ser rápido, lo toma como un juego, como si tuviese que ser lo suficientemente hábil para sortear la vigilancia certera del encargado, vender sus productos y ganar algo de dinero...lo logra, está feliz, ha sido una gran mañana con treinta (si, treinta) pesos ganados. Si bien muchos paquetes no han sido aceptados por sus clientes, sabe que esto alegrará a su madre pues no ha habido gasto alguno, mas todo proviene de la caridad de los demás.



   La tarde se está agotando, el almuerzo habitual que consiste en un par de alfajores baratos que su madre deja en su mochila, no es suficiente recarga de energía, de todos modos el sol comienza a desaparecer y se acerca la hora de regresar a su casa. Finalmente, con sesenta pesos ganados, su mejor recaudación en mucho tiempo, se apresta a dirigirse a la parada de colectivos que lo dejará en su hogar, han sido más de nueve horas caminando la calle, yendo de café a café, del Shopping "Los Gallegos" a la esquina de Luro e Independencia. En estos lugares siempre le gusta ver a los chicos de otros colegios, el conoce sólo el de su barrio, le divierte ver la variedad de uniformes y los colores de las mochilas de los niños de su edad. Ya en la parada se encuentra a su amigo Miguel, un poco más grande, pero que vende encendedores desde los 9 años. Comparten la experiencia del día, a Miguel le ha empezado a ir mejor desde que sale en grupo, sin embargo ahora esta en soledad, con Martín, como en los viejos tiempos, reunidos en Luro e Independencia, para regresar a sus respectivos barrios. Ya son las seis de la tarde, la noche ha caído y el frío se siente, llega el colectivo y emprenden el retorno a casa.



Por fin, un alivio invade el cuerpo de Martín, con casi media hora de viaje puede estar en su lugar, su barrio, reconocer las casas, las veredas de pasto húmedas por el rocío y la escarcha de la mañana, el hombre que vive a tres cuadras y repara bicicletas que siempre lo saluda "Martín, tuviste suerte hoy?", le dice con simpatía, todos los días, como un ángel que le presta atención, sabe su nombre, sus circunstancias, lo que sufre y disfruta y no lo ve como un ajeno, un extraño de otros lares que debe desaparecer cuando cae el sol. "Si, Cachito, hoy tuve algo de suerte, gracias", Martín, con timidez, responde a la pregunta habitual.



Está a dos cuadras de su casa, por fin podrá ver de vuelta a sus hermanos, Martín se distrae exhalando el frío aire periférico para ver el vapor que sale de su boca. De pronto, la sorpresa se presenta, siente como un par de brazos, totalmente de la nada, lo empujan con fuerza a un terreno con una casa abandonada, Martín siente el suelo mojado, su rostro se empapó, se da vuelta con algo de reflejos y vislumbra a cinco jóvenes, más grandes que él. Uno de ellos lo levanta del suelo bruscamente, otro le tapa la boca para que no grite y lo meten en la casa abandonada. Lo llevan boca a bajo, Martín puede ver el piso, totalmente corroído, manchado de sangre seca, vieja y olvidada, pero sangre al fin, se asusta pero sus intentos de gritar son inútiles, pronto se encuentra en una habitación donde los jóvenes le dan una feroz golpiza, siente las patadas, pero no dolor, su cuerpo estresado y fortalecido por las circunstancias no duele, son golpes menos graves que cualquier otro que su vida le da a diario, de todos modos no es nada grato, ver desde su propia posición como las patadas de cinco personas se repiten, una y otra vez...pronto uno de ellos dice "Basta", gritando, con énfasis, los demás culminan la golpiza, Martín no los reconoce pero ve que toman  su mochila, la revisan, toman el dinero que ha ganado y le vacían las carilinas sobre su apaleado cuerpo, burlándose, en señal de dominación..."Con esto te vas a limpiar, guacho", agrega uno de ellos. Abandonan la casa y lo dejan en la habitación, malherido.



Martín no tiene fuerzas, pero se las rebusca para arrastrarse con los codos por la casa, poco a poco va dejando atrás el abandono y se dirige al terreno. Sus piernas están quebradas, ahora siente dolor, en su estómago, en la espalda, en la cabeza, jamas ha tomado alcohol pero lo que le comentaron sus vecinos acerca de una borrachera se asemeja mucho a su estado, todo lo ve doble, triple, incluso, está realmente mareado. El terreno quedó atrás, ahora está en la vereda, trata de pedir ayuda, gira su cabeza y el dolor es, incluso, más insoportable, no hay nadie alrededor, es tarde y la gente intenta meterse rápido en sus casas, para no volver a salir. Cómo lo ha hecho, difícil de explicar, pero un niño de 11 años, apaleado por cinco jóvenes más grandes, con sangre exudando de su boca, sus piernas quebradas y varios órganos dañados ha recorrido las dos cuadras necesarias para llegar al jardín de ingreso a su pequeña casa. No puede avanzar más, ya el mareo no le permite ver casi nada, como si tuviese la vista totalmente empañada. Sus oídos se han agudizado, escucha a sus hermanos menores jugando, como siempre, cuando esperan a que Martín llegue para saludarlo, su madre llamándolos a la mesa, a tomar una precaria merienda de mate cocido y galletitas de agua, para ver los dibujitos, como Martín solía hacer cuando era más pequeño y no debía trabajar para ayudar a su madre y hermanos.



La compasión inunda a Martín, pronto entiende que su madre no ha sabido que hacer, es muy humilde y sin un padre le es difícil, si bien ella se las rebusca también, para salir adelante, la ayuda del niño es imprescindible. Sus hermanos son pequeños y el malherido niño siente algo de pena, sabe que mañana no podrá salir a trabajar, tampoco pasado ni el día siguiente, su cuerpo no soporta el dolor, pero en ese estado de calamidad puede hacerse algo de tiempo para pensar en los demás y recordar buenos momentos. Sus horas eternas de partidos con los chicos de su barrio, cuando él era el pequeño y tenía la protección de su hogar y, cómo olvidarla, la chica que le gusta, cuando era más pequeña (ambos lo eran) y podía verla en los recreos caminar de un lado a otro con sus amigas...qué gratos recuerdos.




Martín se esfuerza para cambiar de posición, trata de esforzarse para ver hacía el interior de su casa y lo logra, están todos reunidos tomando la merienda, quizás esperándolo a que llegue, para acompañarlos. El niño apoya su cabeza en el pasto, frío pasto que tantas veces ha rozado su cuerpo al barrer al delantero del equipo rival, el cielo se ha despejado, se ven las estrellas. Los recuerdos se repiten, uno tras otro, una corta vida en algunos pocos segundos, el dolor se está desvaneciendo, ya no siente las piernas quebradas, no se ve borroso, de hecho, su vista es perfecta, puede ver las estrellas y las luces de su calle, aun no encendidas, le brindan un espectáculo privilegiado. Sus ojos se cierran, siente que se duerme, su último pensamiento es que mañana no podrá salir a caminar durante nueve horas para recibir desprecios y rechazos, pero algo de eso le da nostalgia...un sueño repentino lo ha abordado, es su abuela, es su padre, es uno de sus primos que tanto extraña y ha representado tanto en la vida de Martín...todos ahí, mirándolo, esperándolo, Martín ha comprendido, todos lo hicieron con pena pero aceptación, El joven de 11 años se ha ido.

   Ese día no fue uno más para Martín, fue su día. Los medios pronto se interesaron en la noticia, le dieron una amplia cobertura, esto movilizó al municipio, que pronto logró que su madre tuviera un mejor trabajo y que sus hermanos no dejasen el colegio. La masividad del caso motivó que los agresores fueran hallados, imputados, procesados y condenados. La familia de Martín y muchos otras en la misma situación, dejaron de ser ajenos para el derecho y extraños a su alcance, comenzaron a ser propios, nuestros. Incluso la memoria del niño quedará siempre merodeando a la ley, pues, irónicamente, su propio final lo acerco al régimen legal que tantas veces existe, pero ignora a muchas personas desposeídas. Lastima que no siempre se llegue a tiempo.

sábado, 15 de noviembre de 2014

ESTUDIO WEB

    La presente entrada está destinada exclusivamente a los profesionales recién egresados, que no cuenten con influencias o contactos, siempre necesarios, para comenzar una vida profesional exitosa. El objetivo primordial es enunciar algunos elementos que, a mi entender, debe tener una página Web para ser profesional, ofrecer confianza y ser atractiva para los potenciales clientes.
   Como mera aclaración, destino el contenido de la entrada a los profesionales, por qué no, de cualquier carrera, que deseen comenzar un emprendimiento propio, en soledad o con asociados.

     Penetración en Internet: En Argentina, el 59,5 % de la población podría denominarse usuario de Internet. Esto significa que cualquier negocio, que pretenda ser exitoso,  debe tener una página Web. Hoy día, si bien se mantiene el reparto de tarjetas profesionales y otros métodos de captación de clientes, es habitual que las personas que busquen información sobre alguien de quien han oído, accedan a "Google". Aquí encontrarán mucho, algo o nada, según la participación de la persona en cuestión. Si yo fuera un cliente que ha conocido un abogado, dejemos de lado la forma , y al buscar información en la red no encuentro nada, en opinión particular, creeré que estoy ante un fantasma o alguien que no me ofrecerá confianza. La página Web debe ser profesional, entonces, si se desea abrir un espacio es mejor invertir lo necesario para que sea excelente, o muy bueno. Si se hace algo a medio camino, la página es rústica y elemental, es preferible no tener ningún alojamiento informático. Vivimos en un mundo de imagen, por lo que, si me pongo en el lugar del potencial cliente (siempre hay que hacerlo), ingreso al sitio de un profesional y veo que es pobre, en diseño y contenido, creeré que parte o todo  de eso se proyecta en dicho profesional.
    ¿Qué debe tener la página Web?. A continuación desarrollaré lo que, a mi entender, debe tener un buen sitio profesional básico, pero confiable.
    1) Portada (presentación): La página en su portada debe contar con una foto del profesional, si es posible sonriendo, vestido para la ocasión. Se puede agregar un breve eslogan o frase que resuma el tipo de servicio que se ofrece. En dicha portada, se deben incluir datos relevantes para el cliente, como la universidad donde se estudió, los cursos, posgrados y especializaciones realizados. La portada, entonces, se transforma en un DNI profesional, que acredita como nos vemos, donde hemos estudiado y en que hemos profundizado. A la izquierda de la presentación deben figurar los datos necesarios para que el potencial cliente se comunique con nosotros (Teléfono, casilla correo electrónico, etc). Hay estudios que incluyen esto como un menú especial, dentro del sitio, también es atendible, pero lo he visto en despachos de gran magnitud. Para un estudio pequeño, está bien ser pretencioso, pero no tanto, si se ve estético, dejen sus datos en la portada del sitio (a menos que sean varios profesionales, en cuyo caso,  en la portada,  deben estar los datos de contacto generales del despacho)
  2)  Quienes somos: Nadie, si se han puesto a pensar, profesionalmente hablando, pero el cliente no debe saber esto o, si lo sabe, debe olvidarlo rápidamente. Sería una suerte de presentación del estudio, profundizando en el eslogan de la portada e incluyendo otros aspectos relevantes para que el cliente identifique al estudio y vea que podrá ofrecerle. "Somos un grupo de profesionales cuya dedicación, disciplina y esfuerzo compartido constituyen la garantía de quien requiera nuestros servicios. Nos preocupamos por el cliente, sus inquietudes merecerán un trato preferencial y ofrecemos un vínculo personalizado en toda instancia profesional". Como ven, esto que acabo de inventar es, básicamente, un "quienes somos". Marketing puro, tomar los pocos o muchos atributos e intentar maximizar los beneficios, no se trata de ser escueto, pero tampoco mentiroso, ergo, tomar lo que se tiene a favor y diseñar una estrategia destinada a remarcarlo, con palabras bellas y expresiones extensas que podrían resumirse en dos o tres palabras, es fundamental para diseñar un sitio Web lo más profesional posible. Destinado a los argentinos: Chamuyar, pero sin mentir ni incurrir en falta ética alguna.
    Especializaciones: Si el estudio pretende virar a cierto sector y no dedicarse a hacer "lo que toque" (algo complejo con un emprendimiento nuevo), entonces se debe contar con un menú en el que se incluyan las ramas de trabajo del estudio. Algunos despachos lo llaman "Áreas de práctica", lo importante es que el visitante del sitio ingrese y pueda obtener información concreta de lo que hace el profesional y al "clickear" en cada área, obtenga una breve explicación de su esencia o contenido.
 3)   Publicaciones: Si el profesional ha podido publicar en alguna revista o publicación especializada, un artículo de su autoría, es una buena oportunidad para crear un menú destinado a que el cliente valore tal circunstancia. Si no se ha llegado a tanto pero se es valiente, el sitio podría contener publicaciones realizadas en blogs o demás sitios de expresión. Lo importante es dar una imagen de solidez intelectual y profesional y esto se puede lograr con algo de creatividad.
 4)   Doctrina y jurisprudencia: Nuevamente, publicar algo que el cliente de seguro no leerá, pero que dará una imagen de preocupación/ocupación profesional en el área de trabajo. Un menú que contenga la última jurisprudencia o noticias doctrinarias sobre los temas en los que el estudio ha decidido incursionar, puede ser un elemento que le dé un toque extra de nivel al sitio.

   Es claro que no agoto las posibilidades con lo mencionado pues, por ejemplo, si se trata de un estudio algo más grande o que aglutine a varios profesionales, se podrá reemplazar la portada por un menú que diga "profesionales". Al ingresar, se podrá acceder a cada integrante del despacho, algún que otro dato personal y mucho de sus recursos profesionales, aclarando en que rama se desempeña, dejando las formas de contactarlo (Casilla correo personal, teléfono móvil, etc).

   No puede dejarse de lado la inversión, como mencioné al comenzar la entrada. Puede crearse un sitio, adquiriendo un dominio lo más descriptivo posible del profesional, pero con un diseño pobre y elemental, incluso si se añade la información básica y mucho más, no se dará la seguridad necesaria al cliente. Pensemos en la marca profesional y como Internet ha creado un mundo tan importante, que parte de nuestra identidad se bifurca e, incluso, se ha creado una identidad alterna, que descansa en la nube. Si cuidamos nuestra identidad personal, es extraño no preocuparse en la otra identidad, sobre todo si hay aspectos profesionales en medio. Julio César dijo: "La mujer del César no sólo debe ser honrada, sino además parecerlo", entonces, de poco alcanza saber mucho, ser capaz y dedicado si no se cuenta con un espacio que lo demuestre con creces. Hay que ser profesional, pero hacer los esfuerzos para parecerlo no le quita valor alguno al mérito académico. Quizás haya ciertos prejuicios y el profesional, en general y el abogado, en particular, no desean vincularse estrechamente al marketing. Sin embargo, poco a poco la realidad tornará lo que hoy es una excepción en regla. Dicha regla es que el mundo informático arrasa con todo a su paso, ofrece un tráfico impresionante y miles de potenciales clientes  buscan una solución a sus problemas en  "Google" antes que hablarlo con sus familias. Y si tenemos un espacio, en la búsqueda hemos sido encontrados, lo mejor es que dicho espacio sea profesional. Esto brindará seguridad, de eso estoy seguro, y de la confianza a la rentabilidad hay poca distancia.

   El estudio Web todavía, sólo todavía, no ha reemplazado al lugar físico, pero tener presencia en Internet es fundamental, sobre todo si no se cuenta con una agenda repleta de contactos. Anoten, cuestionen, critiquen o no coincidan.

jueves, 13 de noviembre de 2014

CHAU EXTRANJERO

   Esta entrada pretende hacer un análisis crítico de la reforma al Código Procesal Penal de la Nación, en cuanto a lo referido a la expulsión de extranjeros.

   Como ocurre habitualmente en la ejecución de la política punitiva, el hilo se corta por lo más delgado. Aquellas personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad lindante con lo extremo tendrán más probabilidades de ser cooptadas por la maquina de castigar. Los extranjeros integran una pequeña, pero efectista, porción de individuos cuya persecución programada es más sencilla que discutir las causas/condiciones que los han llevado a incurrir en actos ilícitos. El diseño es sencillo, tanto que podría resumirse a un mero ejercicio aritmético: Se ataca a un grupo pequeño de individuos, pues los supuestos subsumidos en la reforma contemplan situaciones excepcionales, pero el peso en la opinión pública de un mínimo, ínfimo cambio en la política criminal es mucho más ventajoso que el que se podría obtener invirtiendo recursos materiales y humanos para solucionar cuestiones mucho más complejas. Se maquilla una realidad mucho menos simple, para que aparente ser digerible y se obtiene el apoyo de un sector poblacional con poca formación jurídica, pero valioso a la hora de aumentar el caudal electoral. ¿Quienes pagan?, pues a quién le importa, se trata de algunos inadaptados que han cometido actos ilícitos leves.Por supuesto, aquellos grupos vinculados a actividades lejanas al rango de alcance del sistema penal se encontrarán indemnes, como siempre, mirando desde arriba al sujeto que paga para acallar las voces que claman castigo, castigo, sin importar a quien se sacrifica.
    
    La relación con la entrada "Derechos de quinta generación" es mucho más íntima de lo que aparenta. Para quienes no la hayan leído, aparte de recomendar que lo hagan, resumiré en algunas líneas lo que expreso. Hay administraciones públicas que, en lugar de satisfacer aquellos derechos cuya tutela resulta cuantiosa en inversiones y de poco rédito político, prefieren "crear" o reconocer, simplemente, potestades cuya caracterización de "derecho" deviene discutible, pero que requerirán mucha menos inversión y permitirán ganar adeptos en sectores sociales homogéneos, con opiniones similares y con poco poder de crítica. Garantizar este tipo de prerrogativas demanda, en el mejor de los casos, algunas modificaciones administrativas y algo de inversión, mucho menor, por cierto, que si se garantizasen aquellos derechos fundamentales insatisfechos.
En cuanto a la cercana relación que mencioné, puedo decir que, si bien aquí no sólo no se garantiza el goce de una determinada prerrogativa si no que se castiga a un sujeto por su obrar, hay, en el aspecto estructural, aspectos comunes que no pueden ser dejados de lado si se pretende hacer un análisis relativamente coherente. Así, la modificación requiere un mero retoque a la legislación adjetiva a nivel nacional, no es necesario efectuar grandes inversiones y se satisface a un enorme grupo de individuos, que, azuzados por los medios de comunicación y la estigmatización posada sobre ciertos sectores, creerán o verán que "algo se hace" para solucionar un problema de raigambre mucho más compleja de lo que parece.
     La reforma del código Procesal Penal de la Nación prevé, en su artículo 35, al regular la suspensión de juicio a prueba, lo relativo a la expulsión de extranjeros. Lo dicho en cuanto a lo excepcional del trámite descansa en que los extranjeros deben haber entrado ilegalmente al país. Ergo, quien siendo extranjero, cometa un delito comprendido en el supuesto pasible de expulsión, no verá afectado su estado si ha entrado legalmente. Pero la aplicación se reduce mucho más pues se contempla que el extranjero fuese sorprendido en flagrancia, o que el mínimo de la pena no supere los 3 años. Otro requisito es que la expulsión no perjudique a la "reunificación" familiar del extranjero, lo que reduce mucho más el alcance de la norma. Los delitos con penas más graves, serán juzgados en el país, lo que a todas luces es lógico. Lo ilógico es pretender diseñar una política criminal, partiendo de las excepciones mencionadas, y proyectar sus resultados en un probable apoyo masivo a la propuesta.

     Quizás sea menos popular, pero cuestionar por qué un extranjero ha entrado ilegalmente al país, generará un análisis más completo. Si se analizan la escasez de controles en las fronteras se profundizará en otros asuntos mucho más escabrosos para el gobierno de turno. En particular, el desplazamiento de gendarmes de las fronteras (Art. 2 de la ley 18711, entre otros) para luchar contra el delito en otros lugares. Entonces, la fuerza destinada a controlar el ingreso y egreso de personas, en los pasos fronterizos, se encuentra desperdigada por el país, en una función que no le es fundamental. Se produce un aprovechamiento de una situación de negligencia del propio gobierno, pues se castigan a los extranjeros que no entrasen o se encuentren legalmente en el país, cuando muchas veces tal ilegalidad proviene de la ausencia de controles eficaces en las fronteras.

     Si hubiesen controles eficaces en las fronteras, el extranjero habría entrado regularmente (sin perjuicio de lo dispuesto en la ley de migraciones en cuanto a los tipos de residencia), entonces no se lo podría expulsar, incluso si su delito quedase comprendido en lo dispuesto en la reforma. Pero claro, con esto no se logrará un golpe de efecto en la opinión pública ni se adoptará una medida apoyada por la mayoría del arco opositor que, en este aspecto, es tan tosco como el propio gobierno. Mejor quitemos gendarmes de las fronteras y luego persigamos a uno de los eslabones más débiles de la jerarquía social.
   Lo más triste de esto es que mucha gente apoya sin siquiera reflexionar sobre la eficacia real de estas medidas. Se expulsarán a "pungas", "rateros" o delincuentes de baja estofa, quizás sólo con esto alcanza para satisfacer a una sociedad ávida de castigo...con que poco nos conformamos.