martes, 11 de noviembre de 2014

STEFANINI, CULPABLE DE DESAPARECER

    Sabrán disculpar los amantes del accionar de los medios de comunicación el adentrarme en, sólo una semana, en la misma temática. Empero, creo que esta entrada obra de corolario de "En medio de la investigación" o, al menos, se la debe considerar como una accesoria necesaria. En esta oportunidad me voy a referir a un caso en particular, intentando extraer algunos aspectos comunes para ser aplicados a una generalidad de casos o formas de obrar genéricas, de los medios de comunicación.
     Damian Stefanini es un empresario desaparecido el 17 de Octubre del corriente, en Vicente López, zona norte del Gran Buenos Aires. Estos datos los obtuve de la siguiente página de Facebook (https://www.facebook.com/pages/Encontremos-a-Damian-Stefanini/311475359059624), se trata de un espacio creado por la familia del empresario a fin de manifestar sus opiniones, solicitar cualquier tipo de dato relevante para hallarlo e incluso, como más adelante pondré de manifiesto, subir comunicados de prensa de sus seres más cercanos.
      El hombre posee una buena calidad de vida, tiene un buen auto (Audi s4 negro, está en la página de Facebook), debe tener una propiedad amplia en zona norte, sus fotos denotan que ha viajado por el mundo y tiene una bella esposa, mucho más joven que él. Por supuesto, estos datos son para los medios indicios que Stefanini "debe andar en algo raro". Por estos motivos, no han tardado en elucubrarse teorías que vinculaban al empresario con negocios ilegales o, al menos, cuestionables.
     La primer nota que voy a subir corresponde a la sección noticias del Diario Perfil. Desde aquí http://noticias.perfil.com/2014-10-21-53669-el-suegro-del-empresario-desaparecido-es-sobrino-de-carlos-carrascosa/ podrán acceder a la nota completa. A simple vista, si ustedes, lectores, no desean ingresar, verán con claridad a que lado apunta la "investigación paralela". Se resalta que el suegro de Stefanini es sobrino de Carlos Carrascosa, hombre que se hizo conocido en el caso García Belsunce. Ya ingresando al link, verán que el copete contiene más información, por demás sugerente, el arma con la que se asesinó a Maria Marta García Belsunce se sospecha, ni siquiera se tiene certeza, pertenecía al suegro de Damian Stefanini. Pronto copiaré y analizaré la nota en cuestión, al menos en sus partes relevantes, pero notase la sutileza utilizada por este diario para incluir información, a priori, poco relevante para la investigación pero que puede dar lugar a variadas interpretaciones. La nota contiene otras aristas:

       "No hubo un llamado pidiendo rescate ni nada parecido”, le aseguró Ognio a la prensa. Y agregó: “Mi yerno no tenía problemas económicos, era una persona trabajadora como nosotros, no tenía problemas con nadie”. Una frase que no comparten algunos correntinos que aseguran haber sido víctimas de supuestos préstamos de Ognio, quien en el 2009 sufrió un extraño asalto en su inmobiliaria. “Sabemos que acá tenes mucha guita. ¿Dónde está?”, gritaban los ladrones. Los delincuentes insistían en que la inmobiliaria era, además, “una financiera”. Eso no pudo ser comprobado por la Justicia."

    Si se analiza de forma textual, primero se resalta lo que dijo el suegro (Stefanini no tenía problemas económicos y esto se resalta en negrita) pero luego se aduce que hay personas en desacuerdo con esta afirmación, en el terruño del suegro. Es decir, la base de la indagación desprovista de argumentos, por parte del artículo en análisis, proviene del supuesto carácter de prestamista del suegro del empresario y, según el título y el copete, de la presunta propiedad del revólver utilizado en un homicidio acaecido en el año 2002. En cuanto a la supuesta pantalla que significaba la inmobiliaria para ocultar una financiera, se aclara que no pudo ser comprobado, ergo, toda la línea de investigación periodística cae si el supuesto vinculado a la desaparición de Stefanini, que pudo ser el móvil, no pudo ser verificado por la justicia. Y menciono esto último pues si se resalta que el suegro adujo que Stefanini no tenía problemas económicos, ni disputas con terceros, ¿cuál es la razón para incluir detalles sobre la vida "escabrosa" de Horacio Ognio en la nota?. La respuesta es simple, se basa una nota en antecedentes no comprobados por la justicia y fuentes cuestionables, como son personas que viven en la provincia del suegro y esposa del empresario, con el fin de "hacer revolotear" en el público en general, una posible relación entre el suegro y la desaparición de su yerno.

    "Lo mismo ocurrió con la supuesta participación de Ognio en el caso Belsunce. La fiscalía suponía que el arma calibre 32 marca Orbea que Ognio había denunciado como robadaen noviembre de 1999 era la misma que había sido utilizada para matar María Marta. El revólver nunca apareció y la Justicia lo descartó como sospechoso."

    Aquí se ve, nuevamente, como de el título resaltado con letras rojas donde se hace alusión al linaje familiar del suegro, pasando por el copete que trata la supuesta propiedad del arma con la que mataron a María Marta García Belsunce, se llega a este punto, anteúltimo párrafo. Pero ahora se aclaro algo no incluido previamente: El revólver nunca apareció, ergo, así Ognio lo hubiese denunciado como robada (nuevo dato que se añade al del copete) su relevancia jurídica es inexistente. De esto se desprende la desvinculación como sospechoso. Yo me pregunto cuál era la necesidad de redactar una nota como esta, si solamente el objetivo era recalcar el árbol genealógico del suegro de un empresario desaparecido, en particular su vinculación con un sujeto condenado a prisión perpetua (Carlos Carrascosa). ¿Era, entonces, necesario ocupar un espacio, en un importante medio,  lanzando hipótesis abandonadas en su mismo desarrollo?. Si no se comprobó que poseía una financiera ni la aparición del arma (y su vinculación con un homicidio), entonces ¿qué relevancia tienen aquellos datos con el paradero de Stefanini?. Con mucha malicia se puede pensar que el objetivo de "Perfil" es, además de atraer lectores, vincular al suegro y su "profesión habitual" con la desaparición de su yerno, quizás, por una deuda o por irregularidades en un negocio común. Estas son especulaciones propias, no se desprende del artículo, pero no le veo otro sentido que este.

   Nuevamente, otra nota del diario "Perfil" trata el tema con variadas hipótesis (http://www.perfil.com/policia/Marcharon-por-el-empresario-desaparecido-20141029-0007.html). Esta vez, en la sección "policiales". Procederé a hacer un extracto de aquellas partes del artículo relevantes para esta entrada.

    Su auto, un Audi S4 modelo 2006, fue encontrado el domingo siguiente abandonado en Vicente López, a solo una cuadra del estudio de su contador, y comenzaron a correr rumores sobre un trabajo paralelo como prestamista.

    Aquí es tan claro para donde apunta la información que parece innecesario analizarla. Se resalta en negrita la cercanía de la aparición del auto con la casa del contador del empresario y su posible desempeño como prestamista. Es decir, se intenta relacionar al contador de Stefanini con su desaparición y, basándose en rumores, nada más que rumores, se intenta explicar el móvil de un posible ¿ajuste de cuentas?, ¿deuda impaga con deudor vengativo?. De todos modos, una parte relevante del sustento fáctico de la hipótesis se basa en rumores que redundan en un perjuicio, no sólo a la persona de un sujeto desaparecido sino, como si fuera poco, a su familia. Más adelante, continúa la nota.

    La pista del "dólar ilegal" en el caso Stefanini. En el programa de Chiche Gelblung, una serie de especialistas en asuntos penales, explicaron: "Stefanini tenía asuntos financieros.Traía dólares del Paraguay y los cambiaba a 12 pesos por grandes sumas en la Argentina", explicó Boimvaser. Además, aclaró que llevaba sustancias ilegales en las sombrillas o en sillas a Punta del Este, y que "eran las mejores de la ciudad".
Según consignó Diario Veloz, las principales miradas apuntan además hacia el lado de la familia de su mujer. Su suegro es "un importante empresario de Corrientes y tiene vínculos con las autoridades de la provincia". El exjuez Héctor Yrimia opinó: "A la inmobiliaria del suegro hace poco le robaron la caja fuerte. Puede ser un tema de dinero y también puede estar relacionado con el narcotráfico. Pero casi seguro que no es algo pasional por la personalidad del hombre". En ese mismo sentido opinó el periodista Jorge Boimvaser: "El suegro de Stefanini se presentó en San Isidro con Alejandro Granados y un jefe de prensa. Eso es raro".
    Aquí hace su aparición estelar un periodista, que relaciona la desaparición de Stefanini con varios supuestos. Primero se menciona un posible negocio cambiario, obteniendo dólares en Paraguay (a un precio barato) y vendiéndolos en Argentina. Pero no termina aquí, pues Stefanini, además, puede ser un narcotraficante de mediana escala, aprovechando su negocio legal (venta y "ploteado" de sombrillas y sillas) para traficar drogas. Se cita a "Diario Veloz" para recalcar, como lo hizo "Perfil", la envergadura económica de los negocios del suegro de Stefanini. Lo más curioso es el aporte final del periodista mencionado más arriba, donde se alude que Ognio se presentó ante la prensa con el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados. Si se parte del supuesto que el suegro fuera un hombre influyente, con poder, ¿cuál es la relevancia de tal circunstancia en la desaparición de su yerno?. No es algo destacable, pero ocurre que hay sujetos con influencias que pueden tener a su alcance funcionarios públicos y están en una situación mejor que el común de la gente, pero no veo que otro sentido tiene recalcar esto,  que relacionar al suegro con la desaparición de su yerno, o, al menos, sugerirlo con sutileza. Además, por las hipótesis que el diario "Perfil" ha recabado de distintas fuentes, Stefanini podría haber sido secuestrado por un deudor moroso y mafioso, por su suegro o incluso por un cartel de drogas poderoso y no dudo que, si aparece un periodista que relaciona al empresario con el tráfico de armas, niños u órganos, de seguro aparecerán artículos que sugieran la relación entre la desaparición y esos negocios sucios.
   Con esta entrada pretendo demostrar un fenómeno común en este tipo de desapariciones, es decir, en personas con el perfil de Stefanini. Hay una suerte de atribución de culpa en la víctima. Se pone el foco de atención en su núcleo familiar, ocasionando, de seguro, un perjuicio muy grave en estas personas. El hecho concreto es que desde el 17 de Octubre hay un individuo que salió una mañana de su casa y no volvió a aparecer, realmente, para el público en general, es indiferente que se trate de un sujeto trabajador o que heredó gran cantidad de dinero o que desarrollara actividades ilícitas o que bordeaban la ilegalidad. Está claro que ante delincuentes, partiendo del supuesto no comprobado que Stefanini lo sea, pueden existir ajustes de cuentas pero flaco favor hacen los medios a la integridad de una persona, repetir sin cansancio relaciones, casi nunca comprobadas,  entre un sujeto que desapareció y negocios ilegales. De seguro, si Stefanini apareciera con vida, su imagen habrá quedado destruida y sólo el tiempo podrá ayudar a recomponerla, para la familia, así mismo, no debe ser nada agradable ver como se relaciona a un ser querido con todo tipo de delitos o actividades cuestionables. Esta es otra manifestación clara del papel que juegan, y no deberían jugar, los medios de comunicación. Su rol de "repetidores" de los comentarios de periodistas o sujetos allegados al desaparecido, muchas veces basados en testigos de oídas y demás imprecisiones, llegan al público en general y forman una imagen que debería estar sustraída a la opinión de la comunidad, máxime debe ser la justicia la encargada de buscar móviles para encontrar el paradero de Stefanini y las causales de su ausencia prolongada. Muchos dirán que si la propia familia acude a los medios para difundir la imagen de un familiar desaparecido, entonces deberán aceptar las consecuencias aparejadas por la masividad. Yo creo que sería un buen argumento, pero no llega a convencerme ni, mucho menos, acepto que cualquier cosa se pueda decir de una persona indefensa, ausente, utilizando esta circunstancia como canal para llenar espacio periodístico o atraer público. Se trata de una suerte de clausula leonina puesta por los medios donde, quien desea obtener difusión, debe aceptarla, en cualquiera de sus variantes, sea positiva o negativa.
   Sin pecar de inocente, pues Stefanini tiene un muy buen pasar si se lo compara con la actividad que desarrolla, no dejo de pensar que los medios recogen a la perfección una tendencia social arraigada. Hay una suerte de resentimiento subyacente al ejido social, ergo, cuando una persona tiene mucho dinero, una esposa más joven y proyecciones económicas positivas, es muy probable que se focalice en una posible actividad ilícita (tráfico de drogas, lavado de dinero, usura) como primer fuente de riqueza y luego se indague si el dinero proviene de una actividad lícita meritoria de quien lo obtiene, de una herencia familiar o por haberse ganado la lotería. Es como que la gente que no tiene los mismos ingresos que un individuo determinado pretende denostar su éxito aparente proyectando actividades ilícitas en su haber, de este modo la inferioridad económica se atenúa o justifica pues,  "no tendré tanto dinero pero duermo tranquilo por las noches". En esto, probablemente, debamos responsabilizarnos todos, como sociedad y dejar de lado, por un momento, el obrar de los medios. Es la sociedad la que proyecta su temperatura en el ambiente y los medios masivos recogen los resultados para enfocar su espacio, según las preferencias del público. Entonces, si un programa de televisión hace "picos de rating" hablando durante dos horas de los posibles negocios turbios de una persona que desapareció, aquí el televidente estimula la divulgación de tales informaciones, por demás vejatorias.
   Cierro esta entrada con un comunicado de prensa de la familia de Stefanini, subido al Facebook(https://www.facebook.com/311475359059624/photos/a.311481449059015.1073741828.311475359059624/316116208595539/?type=1&theater). En el cuarto párrafo se agradece la participación de la prensa  y su ayuda a dar con el paradero de Stefanini pero se cuestionan aquellas "versiones antojadizas" que lesionan no sólo a la persona del empresario, además a su familia. Así mismo, el quinto párrafo niega que tales versiones tengan relación con las líneas de investigación judicial, es decir, admiten que se trata de especulaciones o aprovechamientos mediáticos. Espero que se respete la voluntad de la familia, no por este individuo en particular, cualquier persona puede ser víctima a futuro de un hecho delictivo y ninguna persona, mucho menos su núcleo familiar, merece tanto escarmiento público.

domingo, 9 de noviembre de 2014

LA ESCUELA EXEGÉTICA EN EL SIGLO XXI

   Eran tiempos tumultuosos los que sucedieron a la revolución francesa. El final de un sistema político y los albores de la unificación estatal que, aún, tenemos hoy día. Era comprensible que, ante tanta inseguridad sistémica, se redactaran cuerpos legales,  cuya aceptación generalizada era imperiosa. La monarquía absoluta francesa había sido despedazada por la revolución, pero ningún movimiento que pretenda cambiar la historia, y dejar una marca en ella, podrá perdurar si no cuenta con un sistema normativo que cimiente una inmensidad de relaciones jurídicas que puedan engendrarse en su seno. Así, el primer gran ordenamiento que ha servido de núcleo a la escuela exegética fue el Código Civil Francés de 1804, llamado, usualmente, código de Napoleón.
   Los teóricos de la exegesis jurídica, como ha compilado uno de sus grandes representantes, Bonnecase, creen, en  general, que el derecho se reduce a lo que el legislador ha querido esbozar en el cuerpo legislativo. La reducción de la fuerza creadora de derecho de la costumbre es otro gran rasgo de esta rama de pensamiento, además de la focalización en la voluntad e intención del legislador como, quizás, único elemento interpretativo de la ley, por fuera de su texto. En cuanto a la interpretación lisa y llana, los exegetas analizan los elementos constitutivos de las palabras y frases de un artículo determinado para proceder a conocerlo en profundidad. De más está decir que esta escuela, si bien necesaria por aquellos tiempos, parte de una ficción errónea: El legislador no puede equivocarse, goza de un absoluto conocimiento de las vicisitudes sociales que motivan la redacción de la norma y técnica suficiente para abarcar todas las relaciones jurídicas que dicha norma pretenda regular. En pocas palabras, el legislador es casi una deidad jurídica y por eso, la labor de los jueces, críticos y científicos del derecho se reduce a estudiar casi literalmente lo que ha dicho y, con algo de esfuerzo, lo que ha querido decir.
    No es cuestionable que, a comienzos del siglo XIX, la ley deba ser el centro operativo de la razón, su único método de expresión, canalizado mediante el legislador. Se había superado, desde lo político, una monarquía absoluta, y desde lo económico, se estaba desvaneciendo la influencia feudal. La Europa de los siglos anteriores había visto como el derecho se hallaba fragmentado de acuerdo al numero de pequeños feudos que se podían encontrar en espacios geográficos reducidos. El surgimiento de los estados modernos requería que las leyes tuviesen un alcance mucho mayor, geográficamente hablando, y una aceptación social absoluta. Esto explica la importancia que tuvo una escuela que, desde la óptica actual, está destinada al fracaso.
   Sin embargo el motivo de la entrada es que, en la actualidad, aún pueden verse claras manifestaciones de la escuela exegética en la enseñanza del derecho. En muchas universidades argentinas hay parciales donde los profesores requieren que el alumno vuelque o "escupa" sobre una hoja de papel, el contenido de un artículo, obligando a que el estudiante descomponga su redacción, siempre teniendo en su cabeza la sintaxis del referido artículo, para demostrar que su conocimiento es amplio y no lo ha obtenido estudiando de memoria. El derecho ha avanzado mucho, la escuela de apego a lo dispuesto por el legislador, en una época actual donde impera la "estabilidad" social y económica, ha perdido razón de ser, entonces enseñar bajo un prisma desactualizado redunda en un perjuicio al estudiante. Estudiar y conocer el contenido de un artículo no debería ser la labor de un abogado pues cualquier persona con algo de tiempo libre podría leer inmensos cuerpos legales e intentar memorizar su contenido, incluso adiestrarse con conocimientos básicos para poder entenderlos y no estar leyendo algo cuyo conocimiento le está vedado. El abogado debería formarse, sin perder de vista la importancia de la legislación positiva, con un espíritu crítico hacía las instituciones establecidas, entre ellas, la ley y sus ingenieros, los legisladores. Todo artículo ha tenido un marco económico-social que lo ha motivado, ergo, el estudiante debería conocerlo acabadamente. Deberían instaurarse tópicos críticos de todas las instituciones del derecho cuya enseñanza se pretende pues, como he mencionado, el desarrollo de la memoria no es un gran mérito académico mas si lo sería permitirle al estudiante desarrollar una tendencia crítica y analítica de los fenómenos jurídicos, incluso si estos se pretenden enseñar desde su última manifestación (un artículo determinado). Cuando en un parcial un profesor, en una consigna, pide que el alumno desarrolle un artículo de un cuerpo normativo, sin darse cuenta, está fomentando un gran reduccionismo jurídico. Aquellos estudiantes con inquietudes críticas no siempre podrán desarrollarlas, no sólo porque las clases y evaluaciones se diseñan de modo exegético, sino que, además,  gran parte de la literatura jurídica de las materias de fondo están diseñadas siguiendo aquella escuela. Tampoco es extraño que en los parciales se pida, además de volcar el conocimiento sobre un artículo, relatar que es lo que dice un antecedente jurisprudencial. Esto es un avance, pues conocer la jurisprudencia es fundamental para quitarle peso a la escuela exegética, que posicionaba a los magistrados en un sitio de meros autómatas destinados a subsumir el caso traído a su conocimiento en el vasto molde previsto por el todopoderoso legislador. De todos modos, no siempre alcanza, pues el reduccionismo mencionado no deja de operar si al estudiante se le pide, simplemente, que mencione lo resuelto en el fallo sin relacionarlo con el artículo (o conjunto de) que lo ha motivado.
    Entonces, a modo de conclusión, considero que la escuela exegética ha servido de asidero a la seguridad jurídica e institucional de un marco político naciente. Durante años, el sostener que los legisladores plasmaban la razón mediante la ley y que los jueces no podrían apartarse de aquella, permitió que los últimos resabios de inseguridad social, económica y política se desvanecieran. Pero, afortunadamente, en estos tiempos aquellas barreras sistemáticas han desaparecido (sin perjuicio de supuestos aislados), lo que reconduce a pensar que, sostener siquiera un atisbo de exegesis en la enseñanza del derecho es no comprender su "fenomenología" compleja, máxime ante una realidad social cambiante que requiere una menor participación de la ley, que muchas veces "llega tarde" y mayores aportaciones de la costumbre. Tampoco es despreciable el papel de la jurisprudencia, pues los jueces, con su conocimiento, pueden (y de hecho lo hacen) adecuar un determinado artículo con la totalidad del ordenamiento, sin perder de vista la realidad que subyace al caso que les toca resolver. Por este motivo, la enseñanza ardua de distintos fallos judiciales es necesaria, pero no como mero ejercicio de "copiar" en un parcial lo que se ha resuelto, pues se incurriría en una suerte de exegesis judicial,  sino intentando relacionar dicho fallo con el artículo en conflicto y, mejor aún, hacer un análisis crítico del precedente en virtud del ordenamiento en general. Para que el alumno esté preparado para tales ejercicios, deberá ser instruido. Sin dudas el derecho podría ser mucho más rico si se modifica su enfoque, o se dejan los viejos vicios.

viernes, 7 de noviembre de 2014

EN MEDIO DE LA INVESTIGACIÓN

    Los medios de comunicación han alcanzado un desarrollo importante y mediante la difusión de información bajo el prisma que pretendan darle, pueden influir en la opinión pública. En la Argentina, como país no ajeno al crecimiento del poder de los medios de comunicación, se producen consecuencias negativas a raíz de la excesiva intervención mediática en investigaciones penales. Cuando cursé la materia Criminología recuerdo que, en el libro de cátedra, una autora cuyo nombre no recuerdo (sepan disculpar la impresición), decía que los noticieros habían descubierto tres temas para atraer al público y llenar sus grillas. Estos temas eran, en orden de importancia, policiales, deportes y el clima. Por este motivo no es de extrañar que en muchos noticieros existan periodistas especializados en los temas mencionados, incluso programas dedicados a eso, como ocurre en la grilla de determinados canales de televisión. Hasta aquí no puede verse qué es lo negativo pues un medio es libre de destinar su espacio a ciertos tópicos que considere rentables pues, a mayor público obtendrá más ingresos con la enajenación del espacio publicitario que terceros adquieran. Sin embargo en lo relativo a las investigaciones judiciales, la inserción plena de los medios acarrea numerosas dificultades que, a modo somero, pretendo destacar en esta entrada.
    Para dar ejemplos, creo necesario adentrarme en ciertos casos de los últimos años, muy populares, que le han ofrecido a los noticieros, periodistas policiales y prensa en general, un verdadero festín informativo. El primer caso es el de Nora Dalmasso, una mujer cordobesa asesinada el 26 de Diciembre de 2006 en un barrio cerrado. Este caso, como era de esperarse, atrajo la atención de los medios. Las hipótesis comenzaron a dispararse, desde acusar a un jardinero que, rápidamente, fue liberado por presión popular al ser considerado un "perejil" (individuo humilde y sin poder cuya culpabilidad se desprende de la condición de tal) hasta encauzar la investigación periodística en el marido. Sin embargo lo más atroz que ocurrió alrededor de la cobertura mediática sobre el caso fue cuando los medios posaron su mirada en el hijo de Nora, Facundo Macarrón, quien fue señalado como el homicida e incluso se aseveró que,  previo a matarla, había violado a su madre. Los medios no solo difundieron este tipo de información (sin perjuicio que haya sido una línea de investigación judicial), además revelaron datos sobre la sexualidad del joven que, al igual que todo individuo, tiene derecho a que su intimidad y elección sexual no esté ventilada al público en general. Finalmente, como ocurre casi siempre, los medios abandonaron la hipótesis enfocando la atención en el marido de Nora, pero el daño estaba hecho, el joven se fue a vivir a Estados Unidos (Por suerte puede hacerlo, muchos otros conviven con el escarnio público) para escapar a la mirada acusadora de la sociedad. Otro caso emblemático fue el asesinato de Ángeles Rawson, hecho que acaeció en la Ciudad de Buenos Aires y que, probablemente, haya sido el hecho delictivo con mayor cantidad de horas televisivas en la historia de la prensa vernácula. El primer vinculado con el hecho fue Sergio Opatowski, padrastro de la joven que, por su imagen algo desalineada y lenguaje corporal excéntrico, representó una presa fácil para el periodismo. Hipótesis sobre relaciones ocultas y deudas familiares construyeron la novela que tuvo en vilo al país y que los medios masivos no se cansaban de estimular con diez, doce o, incluso, quince horas dedicadas al asunto. Tampoco sorprendió las sutiles reacciones de la prensa en general,  ante la aparición de la madre de Ángeles, pues la mujer tuvo una actitud incluso compasiva con el homicida, al dialogar con la prensa. Esto despertó suspicacias, pero la novela de los medios comenzó a desvanecerse a medida que Mangeri, el portero del edificio, fue relacionado con el homicidio de la menor. Entonces el caso perdió poco a poco interés pues aquellas maquinaciones basadas  relaciones entre el padrastro y la joven o que esta podría haber visto algo que no debió, ajustes de cuenta por deudas familiares fueron dejadas de lado cuando el portero, el sujeto menos rentable, para la prensa, confesó haber matado a Ángeles.
    En estos casos encontramos algunos denominadores comunes. El primero de ellos es la enorme facilidad con que la prensa "lanza" hipótesis utilizando expresiones como "se habla de", "la línea investigativa apunta a" o, simplemente, "se está investigando a", señalando entonces, sin poder discernir si la información es verídica o responde a invenciones de los periodistas, a cualquier persona. La consecuencia no deseada de tal facilidad es la ausencia de rectificaciones por parte de los medios que han servido de canal para difundir información que judicialmente ha sido desechada. En pocas palabras, las informaciones pueden destruir vidas, atacar el honor y la intimidad de las personas pero si luego se comprueba judicialmente que tales personas no han tenido nada que ver con el delito, jamas verán un comunicado de algún medio de comunicación ofreciendo disculpas o, en el mejor de los casos, un espacio, para que la persona vejada pueda hacer un descargo ante la sociedad. Como se ha dicho, el periodismo es el único poder sin contrapeso pues, la libertad de expresión y el secreto de las fuentes permite que, en este tipo de investigaciones, se pueda decir casi cualquier cosa sin tener ninguna responsabilidad ulterior ante una sentencia diametralmente opuesta a las hipótesis inventadas o difundidas por los medios. El otro denominador común es el contacto, cada vez más cercano, entre el poder judicial y los medios, donde los periodistas tienen en su poder resoluciones judiciales, lo que reconduce a pensar que hay alguien en las dependencias judiciales que, filtra información o incluso facilita piezas de expedientes a periodistas. En esto cabe responsabilizar al poder judicial pues, si se conoce la injerencia de los medios en estos asuntos y lo perjudicial que es esto para la investigación, es poco entendible que haya periodistas con llegada a ciertos juzgados o tribunales.
    El título de la entrada se llama "En medio de la investigación" pues pretende demostrar la vinculación entre los medios y las investigaciones judiciales, los casos mencionados han servido como ejemplos de esto, además de añadir algunos detalles como la destrucción de la imagen e intimidad de ciertos sujetos con la excusa de informar sobre un caso cuya popularidad ha sido alimentada por los propios medios. Sin embargo, fuera de lo mencionado, el efecto más negativo descansa en el entorpecimiento de las investigaciones y desprestigio del Poder Judicial operado en aquellas investigaciones en las que los medios se interesan. Hay algunas causas y efectos de esto que pretendo enumerar y desarrollar con brevedad.

  1) Tiempos distintos: Las investigaciones judiciales se hallan diseñadas sobre una base de garantías del ordenamiento jurídico para proteger al imputado, por ese motivo, generalmente, una investigación demora varios meses para poder llegar al juicio oral y, mucho más, si se desea condenar a la persona, con una sentencia firme,  y castigarla penalmente. Los medios de comunicación, mucho más en esta época, no tienen barreras temporales para difundir información, enunciar líneas investigativas y dedicar horas enteras a los casos más atractivos. Esto deriva en que el público general, no avezado en temas jurídicos ni judiciales, pretende que la justicia actúe como lo hacen los medios, con juicios hiper sumarísimos y condenas "exprés". En pocas palabras, los medios estimulan una simpleza y liviandad temporal sobre temas que requieren un tratamiento muy cuidadoso para proteger la integridad de una persona. Lo difícil es que la gente entienda esto.

  2) Entorpecimiento de la investigación: Esto puede ocurrir, sobre todo, en el caso de desaparición de personas, pero puede hacerse extensivo a toda investigación penal. Cuando los periodistas acceden a los fiscales, se comunican con estos telefónicamente o pueden entrevistarlos cara a cara, comienzan a difundirse líneas de investigación que deberían ser clasificadas. El motivo es claro, si una persona está siendo cautiva por unos sujetos que al encender el televisor, comprar el diario o visitar una página Web conocen cuales serán los pasos en la investigación, es mucho más probable que puedan eludir la acción de la justicia. También, en el caso de homicidios, el sujeto que lo haya cometido podrá, según sepa que la mirada se posó o no en él, adoptar medidas destinadas a entorpecer la investigación, presionar testigos o sustraerse a la acción de la justicia.

  3) "Banalización de la justicia": Esto se produce cuando los funcionarios encargados de llevar adelante la investigación (fiscales o jueces de instrucción) tienen un contacto cercano con los medios, a través de entrevistas televisivas o notas radiales. Su trabajo no es hacerse conocidos en la audiencia, la justicia tiene otros objetivos más importantes, entre ellos ocupar el tiempo en encontrar al verdadero culpable. La prensa no es quien para exigir una presencia activa de la justicia en los medios ni tomar represalias con funcionarios que no se interesan en dar información al periodismo.

  4) Presión sobre la justicia: Relacionado con el punto 1, los medios al dedicar horas de su espacio a un caso determinado coaccionan a que la justicia tenga un culpable inmediatamente, para acallar la presión social derivada de no avanzar en la investigación. Muchas veces los culpables son sujetos humildes o con poca protección jurídica, que son liberados, habitualmente, rápidamente. La justicia tiene medios materiales limitados pero se carga sobre ella la necesidad de resolver el caso con mucha rapidez e incluso, se la castiga si tal solución no es acorde con las necesidades, valores o intenciones de los medios de comunicación.

 5) Desprestigio judicial: Relacionado con el punto anterior y con el primero. Si los medios disponen de mayor celeridad en la difusión de información y la justicia se halla jurídica y materialmente limitada en este aspecto, la consecuencia es que el público que carece de conocimientos legales básicos cargue en los fiscales y jueces la responsabilidad de no hallar un culpable, todo acorde a lo tiempos de la prensa. La consecuencia necesaria es que tal público pondere más la opinión de un periodista especializado en temas judiciales que las resoluciones de un juez. De hecho recuerdo haber visto una encuesta donde el poder judicial tenía algo así como un 14 % de imagen positiva mientras que los medios superaban largamente el 70. Lo peor de todo, los medios y sus periodistas, generalmente abogados, saben cuales son los límites de fondo y procesales en una investigación, sin embargo insisten con proyectar sus tiempos en el proceso.

 6) Jueces paralelos: La función  de la prensa es intermediar entre el sitio donde se gesta la información y el destinatario final de la misma, esto es lo que generalmente se conoce como periodismo y yo no soy de aquellos individuos que no consideran periodismo una información con una carga subjetiva, pues ningún hombre puede serlo. Sin embargo la injerencia de los medios masivos en asuntos penales ha llevado a instaurar jueces paralelos. Estos jueces no son otros que los medios de comunicación. Al mencionar como se barajan hipótesis, se construyen culpables, muchas veces acorde al grado de aceptación social que aquel tenga, no estoy más que admitiendo que los medios hace mucho han dejado de informar mas se han constituido en verdaderos jueces, que evalúan desde la conducta de una persona que pueda parecer sospechosa hasta el hecho material motivo de la investigación sin olvidar los juicios de valor sobre la actuación de los funcionarios judiciales. Son jueces sin poder de imperio, autoridades informales no aceptadas por la ley (obviamente) pero que tienen mucha llegada a la audiencia y forman su opinión.

  7) Histeria colectiva: La difusión de nombres, datos, lugares, hipótesis y toda cuestión vinculada a un caso determinado (generalmente homicidios, violaciones o secuestros) despierta interés en el público. Lo que termina ocurriendo es que la multiplicación del caso en todos los canales de información que un medio tenga a su disposición genera histeria popular que actúa contra el propio fin de la justicia de resolver el caso. Así, como ya he mencionado, se presiona a que los fiscales o jueces sean mucho más veloces de lo que pueden serlo legalmente, encuentren a alguien rápido, para apagar esa ira colérica, lo detengan y si pueden sostener la imputación, mucho mejor.

 8) Destrucción del estado jurídico de inocencia: Ninguna persona es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Esto es lo mal llamado, presunción jurídica de inocencia. No se presume, se es inocente hasta que una sentencia condenatoria firme no endilgue responsabilidad a un individuo determinado. Cuando los medios aterrizan en una investigación, generalmente señalan a un/unos sujetos y lo vinculan con el delito como si fuera culpable. La forma de expresarse, la liviandad y poco conocimiento de algunos periodistas (los que no son abogados) generan que tal estado se invierta, entonces el presunto delincuente será culpable mientras la justicia no demuestre lo contrario e incluso si se demuestra que no tuvo nada que ver con el hecho delictivo, muchas veces queda en el inconsciente colectivo la culpabilidad de la persona. Es otro claro ejemplo de la desvinculación total de los modos, técnicas y recursos que tiene el ordenamiento jurídico con los equivalentes de la prensa. Esto ejemplifica lo negativo que es la inserción mediática en asuntos penales pues se requiere una técnica y conocimiento jurídico que no puede ventilarse a la opinión/coacción del público en general.


   Estos tópicos mencionados no se agotan en sí mismos, creo que habrán otros que no he incluido y ustedes, los lectores, podrán hacermelo saber. Quizás el peor efecto de la intromisión mediática excesiva en este tipo de asuntos es que la justicia "juega de visitante". Con esto me refiero a que las autoridades judiciales tienen que actuar rápido, incluso contra su conciencia y conocimientos, deben brindar información a los periodistas para evitar que su persona sea relacionada con la negligencia, lentitud u otros aspectos negativos a su carrera. Cuando un medio de comunicación penetra en una investigación, es muy probable que esta se vea empeñada e, incluso, jamas pueda darse con el verdadero culpable. El poder judicial, con sus defectos, en el ámbito penal, está destinado a perseguir y posteriormente (los jueces competentes) juzgar a una persona por haber cometido un hecho delictivo, entonces cada juez que debe hablar ante los medios o que es criticado por estos por no haber adoptado determinada línea de investigación, termina causando un daño a la sociedad que necesita un poder judicial fuerte, con buena imagen y aceptación, para poder obrar en libertad y plenitud. Cada caso que se hace público, que se sujeta a la opinión popular, es un caso perdido, pues con mucha dificultad las autoridades pertinentes podrán imprimirle el grado de prudencia y conocimiento que merece. Espero que esta entrada no se tome como un ataque a la prensa, pues creo en el periodismo libre y considero que muchos medios, con sus investigaciones dirigidas al poder de turno, le hacen un bien a la comunidad. Empero, no puedo negar que hay asuntos que por su delicadeza, deberían ser tratados con mayor profesionalismo, incluso una ley que regule que contenidos pueden ventilarse o de que manera, seria necesaria para no entorpecer la acción de la justicia.